Triste regreso a clases para escuelas particulares

✓ El 64.5% de los colegios privados destina más del 40.0% de sus ingresos al pago de la nómina, en consecuencia, los recursos por colegiaturas alcanzan apenas para mantenerse

✓ En la mayoría de los planteles opera al 62% de su capacidad

Monitor Online

El próximo ciclo escolar 2026-2027 será amargo para la mayoría de las escuelas particulares que operan a nivel nacional. Desde la pandemia de Covid-19 en la que cerraron sus puertas más de 200 planteles, el sector no se ha podido recuperar.

Estudios recientes revelan que los colegios operan con cerca del 62% de su capacidad instalada, lo que significa que en la mayoría  de las instituciones hay sillas vacías por la falta de demanda, lo que frena el potencial de crecimiento.

Esta falta de matrícula se debe a que las familias no cuentan con los recursos suficientes para optar por una escuela particular, pero eso no es todo: se estima que dos de cada tres colegios trabajan con múltiples plataformas desconectadas entre sí, lo que genera duplicidad de tareas, datos fragmentados y decisiones a ciegas.

Ante ello, los directivos se ven en la necesidad de resolver problemas operativos en lugar de centrarse en mejorar la calidad de la educación.

Los que más saben del tema aseguran que el 64.5% de los colegios privados destina más del 40.0% de sus ingresos al pago de la nómina, en consecuencia, los recursos que ingresan por colegiaturas alcanzan apenas para mantenerse y lograr la autosuficiencia, pero no para crecer, atraer y transformar.

En su gran mayoría las escuelas particulares muestran un bajo nivel de consolidación institucional, ya que cuentan con tres empleados administrativos en promedio contra 25 maestros para 250 alumnos.

Si bien es cierto que la gran mayoría de los planteles confía en que tendrá un incremento en ingresos durante el próximo ciclo escolar, no cuentan con un colchón financiero que les permita resolver cualquier eventualidad y reportan una alta dependencia de las colegiaturas, así como una nómina que consume la mayor parte del presupuesto, por lo que cuentan con una reducida maniobra financiera.

Pero eso no es todo: más de la mitad de las escuelas no tiene reservas para los próximos seis meses y conforme el plazo se alarga, la fragilidad se hace más evidente.

A su vez, la cartera vencida se mantiene como una presión constante y se ubica entre 10% a 30%, por lo que, ante las elevadas cuentas por cobrar, las escuelas no tienen suficientes ingresos para mejorar la calidad del servicio y la infraestructura.

Hace unos meses mencionábamos en este mismo espacio que los colegios particulares en México cierran cada ciclo escolar con una morosidad que promedia en los 160 mil pesos debido a varios factores: problemas económicos de los padres de familia, inflación alta, métodos de pago obsoletos y falta de herramientas que faciliten los procesos administrativos.

Y a pesar de que los dueños de las escuelas privadas se mantienen optimistas y con la esperanza de aumentar la matrícula cada año, la realidad es completamente distinta y varios planteles del país están cerca a cerrar sus puertas de manera definitiva.

Así las cosas…

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